
El preguntarnos "Por qué?"... ese ansia de conocimiento... creo que es la mas maravillosa cualidad que tenemos los seres humanos... el verdadero regalo de Prometeo.
Cuando era niño, era bastante... como decirlo? "Preguntón"...
Volvía loca a mi madre (y a cuanto adulto tuviera a mi alcance) con preguntas acerca de todo lo que ocurría a mi alrededor, y lo que ocurría más allá, hasta donde mi imaginación me permitiese ir...
Mi madre, cansada de mis preguntas, me regaló una enciclopedia viejísima, conocida como "Lo Sé Todo".
Después de dedicar meses a la lectura de cada tomo de la enciclopedia, no sólo no lo sabía todo, si no que le tomé bronca a ese nombre, supe desde niño que absolutamente nadie puede saberlo "todo"...
Poco a poco me llegaron otras fuentes de conocimiento... de nombres menos... vanidosos...
Una de ellas llegó de manos de mi primo, se llamaba "El Por Qué de las Cosas". Vaya nombre "prometeodor", no?
Hoy, han pasado unos 15 años desde ésas épocas... y si he de comparar lo que sé a ésta altura con lo que todavía no sé... no puedo hacer más que volverme redundante y citar al irónico original...
"Sólo sé que no sé nada"
Por qué empiezo un blog que rara vez voy a actualizar y menos veces van a leer? La respuesta es más que obvia...

2 comentarios:
muy bien señor lobo! si sigue updateando lo agrego a favoritos!
Las cortinas que se sacudían cuando pasaba el tren, el silencio de la siesta, la planta de mandarina, los sombreros del nono, el karting amarillo, los tomos de Lo Sé Todo... Nostalgia de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó.
Un abrazo fuerte, primo querido.
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